CAVITACION POR ULTRASONIDOS

En
los últimos meses, oímos hablar insistentemente de cavitación como un efecto del
ultrasonido realmente efectivo a la hora de acabar con las adiposidades y la
celulitis, pero ¿sabemos realmente cómo actúa?
En Body Ten te desvelamos todas las claves.
Para entenderlo, conviene comenzar explicando qué son los ultrasonidos. Y no son
más que una emisión de ondas de alta frecuencia inaudibles para los seres
humanos. Los sonidos se producen por vibraciones en la materia. De hecho, solo
tenemos que situarnos cerca de un altavoz de gran potencia para notar su efecto
en nuestro cuerpo. Pues este efecto es igual, pero trasladado a una frecuencia
de más de 16000 Hz, provocando un efecto de “micromasaje” a nivel de las células
adiposas.
Sus efectos fisiológicos:
- Efecto térmico. El organismo, al no ser completamente elástico, ofrece
resistencia al movimiento de las ondas. Esta resistencia se transforma en
energía térmica. Este aumento de la temperatura estimula el metabolismo celular
y la circulación sanguínea.
- Efecto químico. Provocan, por ejemplo, la liberación de vasodilatadores.
- Efectos mecánicos. Estos son los más importantes y entre ellos está la
cavitación y la sonoforesis. (Esta técnica consiste en la introducción de
sustancias dentro del organismo a través de la energía ultrasónica)
¿Qué es la cavitación?
Es la formación de cavidades huecas en líquidos y tejidos vivos sometidos a
grandes fuerzas de presión que explosionan destruyendo las estructuras
subcelulares.
Para verlo de forma gráfica, es como agitar una botella de cava. Lo que
provocamos son miles de burbujas de aire que cerrada no parecía tener dentro.
Estas burbujas crean tal presión dentro de la botella que el tapón es expulsado
con gran fuerza. Así, al crear burbujas de aire dentro del tejido graso, como no
tienen forma de salida, explosionan en el interior con mucha presión,
fragmentando los cúmulos grasos.
Esta fragmentación, repetida constantemente, consigue tal ruptura de los
adipositos que terminan convirtiéndose en líquido (es el proceso conocido como
licuefacción de las grasas). Una vez rotas las moléculas grasas, hay que buscar
la forma de eliminarlas; y esto se puede hacer por varias vías:
- Por el sistema hemo-linfático. Aumentar el aporte de sangre en la zona para
eliminar las toxinas de las células grasas por vía linfática es uno de los
primeros pasos que se debe dar. Para ello, serán útiles los sistemas como el
masaje subdérmico o vacumterapia y la presoterapia, entre otros.
- Por combustión. El resto de la grasa licuada habrá que “quemarla” realizando
ejercicio, reduciendo la ingesta de calorías o con tratamientos de
electroestimulación.
Otras claves
- Pulsados US Continuos. A la hora de dividir el modo de los ultrasonidos, se
habla de pulsados y continuos. Pulsados son los que emiten de forma
intermitente, por lo que el efecto calórico es menor que el mecánico.
- Nivel de penetración. Es inversamente proporcional a la frecuencia. Es decir,
US de 1 MHz penetran más que los de 3 MHz. La selección dependerá de hasta dónde
se quiera penetrar.